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Entrevistando en cierta ocasión a una persona profana me hizo una pregunta que me extrañó dada mi aversión a algunas de las cosas que esta sociedad considera importantes. ¿Piden Vds. títulos? realmente he de decir que me quedé un poco estupefacto pues en todos los años que llevo entrevistando profanos era la primera vez que alguien me hacía una pregunta de este tipo.

Naturalmente le contesté que no, que ni los pedíamos ni los necesitábamos. Entre otras cosas porque una vez traspasadas las puertas de la Logia y comenzada la Tenida quienes nos encontrábamos en el recinto eramos seres humanos iguales. Diferenciados únicamente por el color del mandil que llevaba cada cual, blanco para aprendices y compañeros, ribeteado en rojo para quienes habíamos alcanzado la plenitud de derechos, y responsabilidades, masónicos: Maestros francmasones de oficio.

De vez en cuando me asalta esta cuestión ya que no es fácil desprenderse de según que metales y presentarse ante nuestros iguales desnudos de aquello que resulta totalmente accesorio en el transcurso de una Tenida.

Hermanos o Hermanas hay que parecen considerarse un punto por encima del resto del taller por aquello de sus conocimientos académicos, su bagaje intelectual, los cargos que ocupan en la vida profesional…. y utilizan una cierta condescendencia para dirigirse al resto de los mortales, aparentemente menos leídos, con trabajos menos brillantes, incluso sin trabajo en estos tiempos que corren; con escasa facilidad de verbo pero, como contrapartida, con un gran sentido común, un fuerte conocimiento de lo que es y para que sirve la masonería y, además, la necesidad imperiosa de compartir su conocimiento con el resto de los miembros del taller a fin de que todos ellos puedan alcanzar su mismo grado de conocimiento.

Sí hay sitio para quienes se acercan a nuestras puertas con ánimo de aprender y de compartir lo mucho o poco que sepan. Hay mucho sitio porque en realidad todos los que estamos dentro necesitamos de la fuerza que nos aportan el resto de Hermanas y Hermanos con sus intervenciones. Esa es la fuerza del taller, ese es el método masónico, dar para recibir.

Profano, profana, si tienes algo que compartir hay sitio para ti

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